Cada 31 de Mayo se celebra a nivel mundial el Día Internacional de No Fumar. Esta importante iniciativa tiene como objetivo crear conciencia en la población sobre los peligros asociados al tabaco, invitando a quienes sufren de este nocivo vicio a no hacerlo durante un período de 24 horas continuas.
Brandon, de 31 años, empezó a fumar a mediados de la adolescencia y a los 18 años se le diagnosticó la enfermedad de Buerger; es un trastorno vinculado al consumo de tabaco que provoca el bloqueo de los vasos sanguíneos de las manos y los pies, y puede ocasionar infección o gangrena. Nueve años después, luego de perder las dos piernas y varias yemas de los dedos por esta terrible enfermedad, dejó de fumar para siempre. Libre del cigarrillo desde hace 4 años, Brandon no ha tenido más amputaciones, pero aún debe enfrentar las consecuencias de la doble amputación que se le practicó.
Dana, de 38 años, estaba en el comienzo de la adolescencia cuando empezó a fumar cigarrillos de vez en cuando con los amigos. La mayoría de los familiares y amigos de Dana fumaban, entonces ella pensaba que era normal. Cuando tenía 16 años ya fumaba todos los días y compartía cigarrillos con su madre, Terrie, quien fue participante de Consejos de exfumadores. En el 2001, a Terrie se le diagnosticó cáncer oral y de garganta relacionado con el tabaquismo. La operaron para extirparle la laringe y tuvo que empezar a hablar por medio de un dispositivo de voz artificial. Los tratamientos de radiación y quimioterapia le dejaron cicatrices en la cara y el cuello. Dana apoyó a su madre en ese difícil trayecto mientras luchaba su propia batalla contra la adicción a la nicotina. El cáncer de Terrie volvió varias veces y al final se propagó hacia el cerebro. En el 2009, Dana se mudó más cerca para ayudar a cuidar a su mamá. “Ha sido muy difícil para la familia porque uno pasa por todo lo que ellos están pasando”, explica Dana en un video de Consejos de exfumadores. “Quizás no de la misma forma, pero uno igual está ahí”, agrega. Después de que Terrie murió en el 2013, Dana decidió dejar de fumar cigarrillos. Con la ayuda de medicamentos recetados para dejar de fumar, dejó de hacerlo para siempre. “Mi mamá siempre me decía: Nunca pares de intentar de dejar de fumar”, dice Dana. “Creo que estaría tan orgullosa de mí como yo lo estaba de ella”, afirma.